
La investigación origen del presente estudio ha partido de la reflexión sobre su ámbito de actuación en las organizaciones. En principio, busca abarcar todas las dimensiones organizativas de cualquier tipo de organización, independientemente de su actividad, tamaño, localización, etc.
En esta línea, se han establecido las siguientes dimensiones organizativas como objeto de estudio metodológico:
• Dimensión Organizativa
• Dimensión de Producto/ Servicio
• Dimensión de Proyectos
En esta línea, se han establecido las siguientes dimensiones organizativas como objeto de estudio metodológico:
• Dimensión Organizativa
• Dimensión de Producto/ Servicio
• Dimensión de Proyectos

Dimensión Organizativa:
Esta dimensión abarca la perspectiva de gestión a nivel macro, comprendiendo ámbitos como la Identidad Organizativa, la Gestión Estratégica y la Estructura Organizativa.

Del análisis de los valores y principios del Manifiesto Ágil, se han extraído una serie de conceptos fundamentales que describen parte de la identidad que caracteriza a las organizaciones ágiles:
Gestión Estratégica:
La necesidad de una gestión ágil viene derivada fundamentalmente por la incertidumbre y el ritmo de cambio al que nos enfrentamos en las últimas décadas. En contraposición con entornos estables, regulados e intervenidos, la actualidad destaca por la disolución de fronteras, la globalización, el libre comercio, la posibilidad de trasladarse en menos de 24 horas a cualquier parte del mundo, etc. Esta incertidumbre obliga a las personas y las organizaciones a afrontar procesos de cambio rápidos, sin posibilidad de predecirlos y en algunos casos previamente inimaginables.
Por este motivo, las organizaciones han de adoptar sistemas y métodos de gestión y funcionamiento acordes con las tendencias.
En esta línea, la gestión estratégica ha destacado históricamente por su necesidad de predicción. Se definen estadios futuros con máximo detalle y se trata de orientar toda la actividad hacia su consecución. Sin embargo, la imposibilidad de controlar todas las variables, externas e internas, hacen que estas imágenes futuras supuestamente estratégicas pierdan validez inmediatamente.
Sin embargo, en la actualidad, la predicción puede ser más un ejercicio de esoterismo que una práctica útil para la gestión.
La presente metodología, abarca la gestión estratégica basándose en perspectivas evolutivas, donde es la propia evolución quién obliga a revisar continuamente las orientaciones estratégicas. No se pretende llegar a un nivel de detalle tal que pueda crear estructuras rígidas y obsesionadas con determinados resultados, si no plantear orientaciones, grandes líneas de actuación que permitan la suficiente maniobrabilidad sin perder las orientaciones marcadas. Estas orientaciones serán continuamente revisadas en ciclos cortos de entre 3 y 6 meses, pudiendo variar los objetivos de un periodo a otro.
La necesidad de una gestión ágil viene derivada fundamentalmente por la incertidumbre y el ritmo de cambio al que nos enfrentamos en las últimas décadas. En contraposición con entornos estables, regulados e intervenidos, la actualidad destaca por la disolución de fronteras, la globalización, el libre comercio, la posibilidad de trasladarse en menos de 24 horas a cualquier parte del mundo, etc. Esta incertidumbre obliga a las personas y las organizaciones a afrontar procesos de cambio rápidos, sin posibilidad de predecirlos y en algunos casos previamente inimaginables.
Por este motivo, las organizaciones han de adoptar sistemas y métodos de gestión y funcionamiento acordes con las tendencias.
En esta línea, la gestión estratégica ha destacado históricamente por su necesidad de predicción. Se definen estadios futuros con máximo detalle y se trata de orientar toda la actividad hacia su consecución. Sin embargo, la imposibilidad de controlar todas las variables, externas e internas, hacen que estas imágenes futuras supuestamente estratégicas pierdan validez inmediatamente.
Sin embargo, en la actualidad, la predicción puede ser más un ejercicio de esoterismo que una práctica útil para la gestión.
La presente metodología, abarca la gestión estratégica basándose en perspectivas evolutivas, donde es la propia evolución quién obliga a revisar continuamente las orientaciones estratégicas. No se pretende llegar a un nivel de detalle tal que pueda crear estructuras rígidas y obsesionadas con determinados resultados, si no plantear orientaciones, grandes líneas de actuación que permitan la suficiente maniobrabilidad sin perder las orientaciones marcadas. Estas orientaciones serán continuamente revisadas en ciclos cortos de entre 3 y 6 meses, pudiendo variar los objetivos de un periodo a otro.
Estructura Organizativa:
Este sistema de gestión pretende abarcar la integridad de la organización. Esta pretensión obliga necesariamente a partir de la integración de los valores y principios mencionados previamente en la cultura de la organización y adaptar la estructura organizativa de acuerdo a los siguientes requisitos:
• Descentralización de los procesos de toma decisión.
• Estructuras y equipos dinámicos
• Flujos de comunicación que abarquen todas las instancias organizativas, y por ende, todas las personas.
La propuesta metodológica pasa por una estructura organizativa orientada a equipos, autogestionados en el caso de los proyectos, y que facilite la evolución hacia una organización ágil basada en la comunicación y el trabajo en equipo.
Dimensión de Producto/ Servicio:
Esta dimensión abarca el resultado esperado por el cliente. Su gestión dependerá de cada caso y podrá ser estructurado de acuerdo a su grado de repetitividad y automatización, de forma que:
• Para aquellos productos/servicios que requieran de resultados idénticos, de forma repetitiva y pudiendo ser ampliamente automatizados, serán gestionados por procesos.
• Para aquellos productos/servicios, con alto grado de personalización, que requieran de un continuo saber hacer de las personas y escasamente automatizados, serán gestionados por proyectos.
La presente metodología no abarca la gestión de procesos. Tras un estudio de los diferentes modelos y metodologías existentes para su gestión, se ha considerado la filosofía “Lean”, derivada de Toyota Production System (TPS) como la más adecuada y alineada con el objetivo que se pretende alcanzar.
La filosofía “Lean” se basa en un ciclo de 5 principios fundamentales de donde emanan una serie de potenciales herramientas y metodologías. Los principios son:
• Especificar valor desde la perspectiva del cliente.
• Identificar todas las fases en la creación de valor, eliminando aquellas que no añaden.
• Favorecer el flujo de creación de valor, eliminando interrupciones.
• Dejar que sean los clientes quienes “tiren” del sistema (Pull)
• Perseguir la perfección repitiendo una y otra vez los principios anteriores
Dimensión de Gestión de Proyectos:
Esta dimensión abarca la gestión de actividades con un inicio y un fin determinado. En ocasiones, se considerarán proyectos aquellas actividades que son repetitivas a lo largo de los años, pero facilita su gestión el considerarlos como actividades o proyectos anuales

Fundamentalmente, la metodología de gestión de proyectos propuesta se diferencia de los métodos tradicionales en su orientación a resultados para el cliente (sea externo o interno). La planificación se basa en resultados o hitos entregables que representan un valor añadido para el cliente. Es decir, en lugar de una orientación a la ejecución (fase/actividad) se propone una orientación a resultado (entregable/ hito). Además, se proponen ciclos cortos de desarrollo (iteraciones), de un máximo de 1 mes, tras los cuales deberá existir una entrega al cliente que aporte valor independientemente de los desarrollos futuros. Estas entregas serán la base para las retrospectivas, el aprendizaje y las adaptaciones necesarias.
La Dimensión de Gestión de Proyectos se estructura en una serie de ámbitos objetivo de la Metodología.

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